
La noticia del supuesto ataque contra la boxeadora quintanarroense Aline “La China” González ha puesto en foco una serie de acusaciones que incluyen desde maltrato animal hasta agresiones físicas contra vecinos en su comunidad.
Aline González, denunció un ataque en su domicilio donde individuos desconocidos intentaron prender fuego a las afueras de su hogar.
González argumentó que este acto era una represalia tras intervenir en un caso de maltrato animal, en el cual rescató a un perro. Sin embargo, lo que parecía ser un acto de intimidación en su contra ha derivado en múltiples testimonios de vecinos y presuntas víctimas que han puesto en duda su versión.

Una comunidad en alerta
Los habitantes del fraccionamiento Real Las Quintas, ubicado en la Supermanzana 202 de Cancún, describen una realidad distinta sobre González. Célibe Pereira, vecina de la boxeadora, detalló en entrevista exclusiva para este medio una serie de conflictos que han ido escalando en el vecindario. “Estoy buscando justicia para los animales; no es justo que una persona que se dice rescatista los tenga en esas condiciones”, expresó Pereira, quien además acusó a González de utilizar su condición de boxeadora para “agredir a los ciudadanos” y “someter a los vecinos a un ambiente de miedo”.
Las declaraciones de Pereira fueron acompañadas de denuncias específicas sobre el estado de los animales que González afirma haber rescatado. Según relata, los perros son mantenidos en condiciones insalubres y en un espacio reducido. “Ella dice que tiene 12 perros en un lugar que no supera los 5 metros cuadrados, lo cual es un acto de maltrato”, afirma Pereira. Los vecinos sostienen que las condiciones de hacinamiento generan malos olores, desechos y un riesgo de infección en la comunidad.

Acusaciones de agresión y amenazas
Más allá del trato a los animales, las denuncias en contra de González han escalado en gravedad. De acuerdo con los testimonios, la boxeadora ha protagonizado enfrentamientos físicos con varios residentes.
Pereira, madre y ama de casa, sostiene haber sido agredida por González después de que uno de los perros de la boxeadora atacara a su hijo. “No puede ser que un mes después venga a golpearme por reclamar lo que cualquier madre haría”, relató Pereira, quien mostró a este medio lesiones visibles en brazos, piernas y rostro.
El conflicto escaló hasta el punto en que la pareja sentimental de la boxeadora también intervino, acompañándola hasta la casa de Pereira, donde presuntamente ambas mujeres la agredieron físicamente. Pereira afirmó que, durante el ataque, González empleó una pistola eléctrica y la amenazó verbalmente junto con su hija de 16 años, quien intentó defender a su pareja.

Una “activista” bajo sospecha
El caso ha suscitado dudas incluso sobre la veracidad del ataque que González denunció en sus redes sociales. Algunos vecinos han señalado que el video del supuesto ataque parecía “actuado” o “montado” para generar simpatía pública. “Parece un montaje, un intento de victimizarse y evadir la responsabilidad que tiene con sus mascotas”, comentó otro residente que prefirió no ser identificado.
Estos comentarios reflejan el escepticismo de varios habitantes del fraccionamiento, quienes aseguran que el comportamiento errático de González y su actitud de “arrogancia” han generado temor en la comunidad. “La mayoría de nosotros ni siquiera sabíamos quién era, hasta que apareció en un reportaje amarillista donde prácticamente parecía que alguien intentaba matarla”
Denuncias en la Fiscalía
A raíz de estos incidentes, algunos residentes ya han interpuesto denuncias formales ante la Fiscalía General del Estado. Entre las acusaciones se encuentran los cargos de maltrato animal, agresiones físicas y amenazas, tanto por parte de González como de su pareja sentimental. Los testimonios recopilados por este medio detallan un ambiente tenso en la comunidad, donde varios habitantes han preferido mantener un bajo perfil ante el temor de represalias.
En uno de los videos compartidos por González, la boxeadora admite que el perro que atacó al niño en cuestión no estaba bajo su control y desafió a los afectados a proceder con una denuncia. Según Pereira, la respuesta fue clara: “Si tanto habla de justicia, que también ella sea responsable de sus actos”.
Este caso en Cancún ha puesto al descubierto no solo las condiciones cuestionables en que vive un gran número de animales, sino también la compleja relación entre una figura pública y la comunidad que la rodea. Mientras la Fiscalía avanza en la investigación, los residentes de Real Las Quintas esperan que sus demandas sean atendidas, y que la justicia, esta vez, sea imparcial.





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