Wilma, el huracán que derrumbó Cancún, la joya turística de México

21 de octubre de 2005, el huracán Wilma tocó tierra en la Península de Yucatán, impactando fuertemente a Cancún. Con vientos que alcanzaron los 280 km/h, Wilma llegó a ser el huracán más intenso registrado en el Atlántico hasta esa fecha. Se había formado días antes en el Caribe, y para el 19 de octubre…

Foto: Cuartoscuro

21 de octubre de 2005, el huracán Wilma tocó tierra en la Península de Yucatán, impactando fuertemente a Cancún. Con vientos que alcanzaron los 280 km/h, Wilma llegó a ser el huracán más intenso registrado en el Atlántico hasta esa fecha. Se había formado días antes en el Caribe, y para el 19 de octubre ya había alcanzado la categoría 5, generando preocupación en todo Quintana Roo.

El huracán permaneció sobre la región de Cancún durante casi 48 horas, del 21 al 23 de octubre, descargando lluvias torrenciales y vientos devastadores. Este estancamiento inusualmente largo hizo que los daños fueran más graves de lo que se esperaba inicialmente. Los hoteles de la Zona Hotelera y muchas viviendas en la ciudad sufrieron daños significativos debido a la combinación de los vientos y las inundaciones.

El impacto económico de Wilma fue devastador, con pérdidas estimadas en más de 17 mil millones de dólares. Solo en infraestructura turística, la Zona Hotelera de Cancún sufrió pérdidas aproximadas de 1,500 millones de dólares, y la reconstrucción de las playas erosionadas tuvo un costo cercano a los 20 millones de dólares. La industria hotelera fue la más afectada, con más de 300 hoteles dañados, muchos de los cuales cerraron temporalmente. Las pérdidas en empleos, especialmente en el sector turístico, dejaron a miles de personas sin ingresos durante varios meses.

Foto: Faroinforma

El gobierno federal, encabezado en ese entonces por el presidente Vicente Fox, destinó fondos de emergencia para apoyar la recuperación de las zonas afectadas, mientras que el gobernador de Quintana Roo, Félix González Canto, coordinó los esfuerzos locales. Se pusieron en marcha proyectos de reconstrucción en Cancún y la Riviera Maya, con un enfoque particular en la rehabilitación de las playas y la infraestructura hotelera. Organismos internacionales también ofrecieron apoyo financiero y técnico para acelerar la recuperación.

La rehabilitación de la infraestructura turística y urbana tardó varios meses. Para los proyectos de recuperación de playas y el restablecimiento de servicios básicos como electricidad y agua, se recurrió a empresas internacionales especializadas. Los vuelos comerciales comenzaron a normalizarse a finales de 2005, pero no fue sino hasta mediados de 2006 que la economía turística empezó a recuperarse de manera significativa.

El huracán Wilma sigue siendo uno de los desastres naturales más costosos en la historia de México, tanto en términos de daños materiales como de pérdidas económicas. Las autoridades en turno enfrentaron una presión significativa para lograr una recuperación rápida, dado que la región depende casi exclusivamente del turismo, que estuvo paralizado por varios meses.

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